“Los
Brujos no tienen problemas porque vienen de otro planeta”
Una pena.
Su primer disco – Fin de semana salvaje (1991) - se editó
en un momento en que no muchas bandas llegaban al disco. Y los que lo hacían, contaban
con la mala suerte de no obtener una buena producción y sonido.
Sin embrago, su hit “Kanishka”, y
fundamentalmente sus increíbles shows (verdaderas fiestas), hicieron que la
banda tuviera su lugar en la escena (?).
Además – obvio – su imagen,
originalidad y cierta mística.
Tuvieron difusión radial, convocatoria,
y telonearon a Nirvana en su horrible show.
Lo triste es que después de ese
disco, llegó lo mejor de Los brujos, pero no corrieron con suerte, a nivel
repercusión, claro.
San
Cipriano (1993), superaba claramente a Fin de semana salvaje, pero Guerra de nervios (1995) fue la
frutilla.
Terrible disco.
Sabemos la formula bruja. Canciones
cortas, contundentes, pegadizas, bailables, pero a la vez, con ganas de romper
todo frenéticamente.
Y en Guerra de nervios tenemos la versión
más mejorada y pulida de esa fórmula.
La fiesta arranca épica y sin
respiro: “Victoria”, y luego “Psicosis total”, “Atlánticos”, “El detonador”, “La
fiesta del infierno”, “Aguaviva”, y “Espíritu de velocidad”. Pa ra que tengas.
La segunda parte, es un poquito mas
“experimental”, claro que siempre en versión brujos. O sea, la fiesta sigue
ahí. Pero aun así, creo que la experimentación (termino del que se ha abusado
enormemente en la historia de la música rock), se ajusta perfecto a la
trayectoria musical del grupo.
Demostraron que se puede ser muy
directo y experimental a la vez.
Porque insisto con esto: sus shows
eran increíbles. No exagero si digo que eran casi puestas artísticas. Atmosfera
visual. Delirio y frenesí. Todo acompañado de una música tan simple como hipnótica.
Llámenlo beatcore, a go-gó, psicodelia o, simplemente rock.
Interiormente, forman parte de esos
recuerdos en donde me dan ganas de gritar adolecentemente “Yo estuve ahí”.
Lamentablemente, la experiencia
bruja no duró mucho. A comienzos de 1998 anunciaron su separación, y ninguna
otra música se ha vuelto a saber de ellos.
“La locura venía de
adentro, era una reunión de gente loca junta.... Tenía que ver con la energía
que se generaba, por eso cuando se terminó esa energía no daba para seguir. Era
una fiesta para nosotros y es difícil que se pueda volver a dar esa energía,
porque no actuábamos así de manera comercial. El grupo es para la gente que lo
vivió, que iba a los shows. No hay muchos registros o videos que hayan quedado,
sólo hay recuerdos de la gente de cuando vivió las diferentes etapas de la banda. Los shows eran
muy salvajes en lugares muy chiquitos. Era todo muy loco. Fue un mérito muy
grande que un grupo así se volviera famoso.”
Nos quedamos con ganas de más.
Aunque sea un capitulo mas de la película
Pero sus discos están, y el disfrute
sigue siendo casi el mismo.
Sobre todo – a modo personal - con su guerra de nervios.
Por mas que la mayoría se acuerde solamente de su extravagante
vestuario.
Y los relacione solamente con Kanishka.
















